Saludos cordiales a los aficionados taurinos

En este blog, comenzaré a insertar, anécdotas, curiosidades, datos,... sobre la Fiesta Nacional. Mi intención no es tratar sobre crónicas, noticias, etc, ya que de estos temas, entiendo, ya existen bastantes. Gracias a todos por leerme, proponer sugerencias o aportar datos. También, aquellos artículos que se presten a ello los iré actualizando o aportando nuevos datos. Si alguna imagen no debe estar en este blog, les ruego me lo comuniquen y la retiraré de inmediato. (EL AUTOR DE ESTA PÁGINA NO PUBLICARÁ LOS COMENTARIOS CON INSULTOS).
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jueves, 5 de mayo de 2011

* Suertes en desuso (Cap-II).

... continuación...

- EL JUBILLO, TORO DE FUEGO o JÚBILO, :

Procedente de Argón, y correspondiendo la palabra "jubillo" a júbilo o alegría, no se trataba sino de un regocijo público acostumbrado, además de en la citada en otras regiones españolas. Consiste en colocar en las astas de los toros bolas de pez o resina que encendían y enmaromando a la res la hacían correr por las calles del pueblo.

Práctica también seguida en las provincias vascongadas con el nombre de "toro de fuego" o "zenzenzusko".

- PERROS:

Consistía en la utilización de unos bravos ejemplares de alanos españoles (perros de presa) que se lanzaban al toro para sujetarlo y en la mayoría de los casos ponerlo en condiciones de que actuase la media luna. Últimamente los perros se les echaban tan solo a los toros mansos, costumbre que fue sustituída por las banderillas de fuego.

- DOMINGUILLOS:

Consistía en echarles a los toros figuraciones humanas ralizadas con cueros de los que sirven para envasar vino -"pellejos"- en otros recipientes, o de corcho cuando no de caña, todos ellos con peso en su parte inferior, para que a pesar de los repetidos envites del animal, no perdiesen estabilidad, cosa que parecía enfurecerle mucho. Fueron usados por última vez el 18 de marzo de 1838.
Es una cierta figura o fantasma, hecha como soldado todo roto, que se llena de paja; luego se pone en la plaza donde se corren los toros... Este fantasma o soldado está ordinariamente vestido de rojo, que es el color de las fiestas y domingos; por eso se le llama Dominguillo, y así el toro persigue con más furia a los así vestidos que a los que llevan otros colores.


Es cierta figura de soldado desharrapado, hecho de andrajos y embutido en paja, al cual ponen en la plaza con una lancilla o garrocha, para que el toro se cebe en él y le levante en los cuernos peloteándole.
Esta invención es muy antigua, y tiene su origen en los romanos en la misma forma, y con el nombre de primipila o pila, que vale tanto como soldado piquero de los que llevaban las lanzas que llamaban pilas, propia arma de romanos».


- DESJARRETE:

Terrible y antigua suerte que consistía en cortar los tendones de las patas traseras de los toros que los diestros no habían podido matar a estoque.
Innoble misión que llevaba a cabo la plebe en las fiestas de toros anteriores al siglo XVIII.

- MEDIA LUNA:

Ésta apareció después de organzarse y reglamentarse las corridas, utilizándose con el mismo fin un largo rematado en un cuarto de círculo de acero, cortante en su borde cóncavo, mientras el convexo uníase a aquel, que venía a tener la longitud de la vara de retener, arma que según parece usaban los negros cimarrones en el siglo XVI para la caza de toros en América.
Instrumento que se empleaba para desjarretar los toros que no se podían matar durante la corrida.


- CHISPA FULMINANTE:
Artificio de pólvora colocado en la testuz del novillo, al que se prendía fuego. En desuso actualmente.


- TRÉBEDES:

Nombre con que "Lagartijo" designa un recurso para ser banderilleados los toros cuyas condiciones hacían tener dificultades que prolongarían el tercio con perjuicio del matador. Colocaba un peón a la cola del toro con el capote preparado, mientras otro llamaba la atención del toro metiéndole el capote por uno de los lados y el banderillero, entrando por el contrario, clavaba el par sin riesgo y sobre seguro.

- DESPEÑE DE LOS TOROS:
Usada en tiempos de los Austrias, que consistía en encallejonar a los toros hasta una rampa de madera resbaladiza con caída sobre un río o estanque, donde, en barca o nadando, les guardaban unos "pseudolidiadores" que les acosaban y hostigaban hasta que salidos nuevamente a tierra, erancapeados, lidiados y acuchillados por gente preparada y dispuestas para ello.

- MONTAR LOS TOROS:
Práctica que nos vino de América y que se realizó frecuentemente en Argentina, México y Perú, consistente en montarse -bien a pelo o con silla o cincha- en un astado, para que desde él matar o rejonear otro y apuntillar el propio.
Maestro en estas lides fue el indio Mariano Ceballos, a quien Goya inmortalizó en sus aguafuertes.
Joaquín Lozano llevó a cabo esta suerte en Madrid, en el año 1820, anunciándose tal habilidad con el título de "El toro ensillado".
En 1908-1910 la practicaba Juan Domingo "El Temerario" y Vicente Martín "El Fideista"

... continúa en capítulo III y último...

sábado, 18 de diciembre de 2010

* Suertes en desuso (Cap-III y último).

- LA SUIZA:

Desde los mas remotos tiempos en que se corrieron toros, las fiestas reales presentaban un especial privilegio, donde en el palco ocupado por los monarcas, se situaban un determinado número de soldados provistos de una especie de pica denominada "suiza", los cuales habían de detener al toro si por acaso les acometía.


- LOS ALABARDEROS:

(Foto del blog taurolidia)

Posteriormente, ésto, ya en las plazas modernas, se hizo quitando un segmento de barrera que era sustituido por alabarderos (guardia personal del Rey) armados con sus correspondientes alabardas. En las corridas reales se colocaba en el ruedo bajo el palco de los reyes, ocupando a lo ancho la extensión del mismo para, en teoría, proteger a la Real Familia de las embestidas de los toros. Ello era necesario siglos atrás, pero no ya en la segunda mitad del XIX y principios del XX, aunque se conservaba la tradición y así, cuando el toro se acercaba, los soldados solían despedirlo del lugar con las alabardas, aunque no siempre lo lograban.
Tal espectáculo pudo presenciarse por última vez en la corrida celebrada en Madrid en 1902 con motivo de la coronación de Alfonso XIII.

- LA LANZADA A PIE:

Descripción que de esta "suerte" debemos a D. Eugenio García Baragaña: "La lanzada de a pie se debe hacer clavando la lanza en tierra, inclinada hacia el lado por donde el toro ha de venir, y luego que éste venga, se alzará o bajará para que en medio de la frente se le clave". Dicha lanza era descrita por Pepe-Illo en su tauromaquia: "Debe tener de tres y media a cuatro varas de largo, y su grosor ha de ser de tres pulgadas de diámetro por la parte superior, y como unas cuatro por la inferior, colocando en aquella una cuchilla de casi una tercia de largo con la anchura correspondiente". La suerte era practicada rodilla en tierra y a la puerta del toril.

- LUCHA DE FIERAS:

Las luchas de fieras dentro de los cosos taurinos tuvieron lugar desde el siglo XVI hasta los principios del XX, que cayó en desuso. Ya en el siglo XVI, el Duque del Infantado de Guadalajara ofrece al rey francés cautivo Francisco I, la lucha de un toro con un león suyo.
Encontró este espectáculo aprobación por gran número de nobles y cabe destacar la que tenía el rey Felipe IV.
No tenían nada que ver con la fiesta de los toros. Constituían un espectáculo circense, al enfrentar al noble animal bovino con elefantes, tigres, leones, panteras y osos.
La lucha de toros no ha sido jamás un diversión, ni cotidiana ni muy frecuentada, ni de todos los pueblos de España, ni generalmente buscada y aplaudida.

- TANCREDISMO:

Recibe este nombre la llamada "suerte del pedestal", invención nde un zapatero valenciano llamado Tancredo López. Fundándose en que los toros no embisten si no son hostigados, ni arremeten contra personas o cosas inmóviles, ideó esperarlos a la salidad el toril, vestido de blanco, simulando una estatua, y sobre un pedestal blanco.
La verdad, es que tal idea le fue sugerida, encontrándose en La Habana, por un mejicano apodado "Orizabeño"; de regreso en España, realizó el experimento, con éxito en Valencia, y al darse a conocer en Madrid el 30 de diciembre de 1900, obtuvo un sensacional éxiro, ganó dinero,.. y en seguida brotaron no pocos imitadores por todas partes.
La fama de Don Tancredo se extendió mucho, pues hasta en una obrita del género chico titulada "Juicio oral" aparecía un personaje representativo cantando cuplés que terminaban con el estribillo:
Hay que ver a Don Tancredo subido en su pedestal

y la esta "suerte", hoy proscrita, se estuvo realizando durante mas de treinta años.

- PICAR A CABALLO LEVANTADO:

Para picar de esta manera (la descripción es obvia) se necesita gran destreza y un caballo de buena boca y bastante avisado. Este modo de poner varas se halla desterrado en la actualidad y resulta vistoso y precioso si hay que vérselas con toros bravos y duros, o sea, con un poder que no suelen tener los de hoy.

- PICAR MONTADO SOBRE OTRO HOMBRE:

Es una suerte que describe Paquiro en su Tauromaquia: "Para ejecutar ejecutar esta suerte se pone el diestromontado en el hombro de otro torero, que llevará en la mano derecha la muleta, y el de encima armado con la vara de detener, como si fuera verdaderamente a picar. De este modo el que tiene la muleta cita al toro conforme a las reglas que para el manejo de ella hemos dado, y el de encima, cuando está en la humillación, le pone la garrocha y lo pica. Es inútil decir que quien principalmente hace la suerte es el de la muleta".

- PICAR A PIE:
Suerte en desuso que consistía en picar al toro pie a tierra, valiéndose del capote para no ser cogido. Esta suerte la describe Pepe-Hillo en su Tauromaquia.

- BANDERILLAS DE FUEGO:

No eran otra cosa que unos palos con una carga de polvora que, teniendo próximo un fulminante, incendiábase al clavarlos y provocaban varias explosiones. Se aplicaba a los toros cobardes que no admitían los puyazos reglamentarios, y con ellas solían romperse los toros y ahormarse, cosa que no se consigue con las banderillas negras con que aquellas fueron fueron sustituidas.

- BANDERILLAS A TOPA CARNERO:
Están en desuso desde hace muchísimo tiempo, por la dificultad que ofrece su ejecución y puede decirse que quedó abolida al establecerse el quiebro, al que se parece mucho, sin otra diferencia que la de que así como en éste se quiebra o tuerce el viaje del toro, en el primer caso se esquiva el embroque bien con un quiebro del cuerpo, o bien en la forma tosca y primitiva de los antiguos tratados.


(Fuente de este artículo: Enciclopedia Taurina de D. José Silva Aramburu y otros).

lunes, 6 de diciembre de 2010

* Suertes en desuso (Cap-I).

(Este artículo se ha publicado en 3 capítulos)

(Fuente de este artículo: Enciclopedia Taurina de D. José Silva Aramburu).

Son bastante las suertes que se practicaban en otros tiempos y han caído prácticamente en el olvido y no son realizadas en la actualidad.


- LOS SALTOS:
Su origen hay que buscarlo en los principios del toreo, lo cual quiere decir que nace con los toreros navarros o sea con los de mas remota tradición, que eran lo toreros de navarra, rioja y aragón, cuyas regiones fueron la cuna de los primitivos toreros prefesionales.
Para ejecutarlos se precisa buenas facultades físicas y de agilidad.

Hemos de indicar que durante un buen tiempo estuvieron en desuso, pero actualmente se vuelven a celebrar y va en crecimiento, tanto los festejos de saltos como de recortadores.



Salto sobre el testuz:

Montes lo describe así: "Se puede hacer esta suerte de dos modos: bien estando parado, citando al toro y esperándolo hasta que entra en jurisdicción y humilla para recoger el bulto, en cuyo momento se le pone el pie en la raíz de los cuernos, y en el medio de la cabeza o testuz, para librarlo todo de un salto y caer por la cola, saliendo con todos los pies; o bien, y es lo menos frecuente, salir a él con diferente viaje, y cuando se llegue a embrocar dar el salto del modo dicho".
Se dice que el primero que lo ejecutó fue el torero navarro el "Licenciado de Falces".

Salto al trascuerno:

Mas cultivado que el anterior fue este salto, pero en desuso ya, desde que "Guerrita" dejó de practicarlo. Consiste en pasar el torero de un brinco por encima y detrás de las astas del toro. El torero llama la atención del toro hasta que conozca la dirección del viaje, irá el diestro retardándolo y acelerándolo, sesgando, según los que calcule que hace falta para llegar al centro de la suerte, y siempre atravesando con el enemigo, hasta encontrar tapada la salida, en cuyo preciso instante, y al humillar el astado para coger el bulto, serña ocasión de que el torero salte en la expresada forma, librando de paso su cabezada.
Se desconoce el origen de este salto.

Salto de la cacheta:

Llamado también salto de cabeza a rabo. Suerte abolida consistente en saltar un individuo de cabeza a rabo del toro, sin sujeción a reglas determinadas, y confiada solo a la temeridad del ejecutante. Debe este nombre al diestro que ejecutaba esta suerte con gran seguridad: Leandro Sánchez "Cacheta".

Salto de la garrocha:







Este ha sido el salto que mas ha sobrevivido. Una vez desaparecido en 1946 en Barcelona lo volvió a resucitar el novillero José Calabuig. Consiste en que el torero provisto de una garrocha o un palo similar, deberá de alegrar al toro en la rectitud de éste para que vaya hacia él y encontrarse ambois en un centro. Cuando vaya a efectuarse la reunión, clavará el diestro la garrocha en la arena, se apoyará en ella. se elevará como si fuera a saltar un arroyo e irá a caer detrás del astado, procurando soltar el palo al sentir en éste el derrote de aquel.

El salto requiere gran precisión para medir los terrenos, ya que es de mucho riesgo.
Era el ingrediente fundamental en las corridas en tiempos de Goya.
El torero riojano Juanito Apiñani fue uno de los que popularizó esta suerte. (Ver al torero inmortalizado en una estampa de Goya: primera foto).

Salto de Martincho:

Era uno de los saltos mas populares y fue perpetuado por el pintor Goya (Ver foto izquierda). Su nombre se debe a Antonio Ebassum "Martincho". El salto consistía en colocar cerca de la puerta de toril y frente a ella una mesa cubierta con un capote o un paño cualquiera, a guisa de tapete y sobre la mesa colocábase el torero y al acometer el toro a dicho mueble y humillar, el torero daba el salto salvando el cuerpo de la res, para caer detrás de sus cuartos traseros. Parece ser que Martincho practicaba este ejercicio con los pies sujetos por grilletes.


... continúa en el capítulo-II...